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Un gran ser humano

Yo tuve la posibilidad de acompañar a Fidel en múltiples ocasiones, fundamentalmente poco antes de comenzar lo que hemos llamado el Período Especial. Ese acompañamiento fue diario, incluidos sábados y domingos, a partir de la hora que sabía o presumía que él iba a llamar, yo estaba listo. Fui su amigo y además testigo de muchas cosas muy importantes que entonces ocurrieron.  
 
En aquellas noches en que se nos venía sobre nosotros el gran peligro, su cabeza daba muchas vueltas y nos sentábamos a la mesa a comer. Él estableció una dieta muy concreta y la comida venía elaborada de su casa. El menú era una sopa con 22 tipos de viandas y vegetales, unas croquetas que tocaban dos per cápita, unas malangas hervidas y jugo de frutabomba. Ese fue el menú diario por largo tiempo.  
 
Después del jugo de frutabomba él solía tomar un vaso de leche de búfala que venía en su litro. Fuera tenía un esparadrapo que decía el nombre de la vaca. Le ponían el vaso y se lo tomaba. Un día en que la crisis era muy fuerte exclamó saliendo esto del corazón: «¡Cuántas cosas se nos quedaron por hacer!».  
 
Una noche mientras él tomaba el vaso de leche, le dije algo que me salió del corazón: «El elíxir del poder». Entonces, me miró, bajó el vaso de leche y le comenté: «Qué sabroso sería poder tomar, no por aquello del poder, sino por lo sabrosa que debe ser la leche de búfala». Pidió que me trajeran un vaso de leche. Y el doctor Chomy(1) que estaba al lado, que era y es, una de las personas que más cerca de él estuvo durante más tiempo, y que más lo ha querido y servido con el mayor desinterés del mundo, me dijo: «Leal, eres un cínico. ¿Cómo es posible que le pidas al Comandante que te dé un vaso de leche?». Pero ese incidente no terminó ahí.  
 
Lógicamente, tomé el deleite, gané ese privilegio, pero esa noche hizo Fidel lo que jamás se le había ocurrido: pidió otro vaso de leche. Veo que el hombre a quien se lo solicita se quedó estupefacto. Y él le preguntó qué pasaba. «Comandante, no hay más leche». Él podía dar cualquier cosa, pero jamás lo tocaras con un vaso de leche, porque era peligroso. Y lo habían tocado, porque al parecer dispusieron de los otros dos vasos que quedaban en  
 el pomo.  
 
Aprendí mucho de su compañía, de su generosidad y también de su carácter. Era todo un carácter, y ante todo un ser humano, un gran ser humano. Un hombre capaz de encolerizarse, no quieran ver ustedes a Fidel molesto. Los que tuvimos el privilegio o el terror de verlo molesto y vernos involucrado en algún elemento de su molestia, lo sabemos. (2)
 
 
1- José Millar Barruecos (1932). Médico, político y uno de los más cercanos colaboradores de Fidel. Entre sus múltiples funciones en el gobierno se destacan: rector de la Universidad de La Habana, Secretario del Consejo de Estado (1980-2009) y ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (2009 y 2012).
 
2- Relato publicado en el perfil de Facebook de Cubadebate, el 12 de agosto de 2020.

Source: 

"Yo conocí a Fidel"
12/08/2020

Date: 

Mercredi, août 12, 2020 - :